jueves, 9 de julio de 2015

Tenencia compartida, ¿por qué no?

(Fragmento de "Manual de instrucciones para recién separadas")

  Hay hombres que son muy buenos padres, sea que estén casados o separados. Si le tocó uno de esos déle gracias al cielo, porque podrá llegar al mejor arreglo posible: la tenencia compartida.
Parece complicado, pero es sencillo: los chicos tienen dos casas, viven unos días con su mamá y otros con su papá.
Si usted y su ex son gente ordenada y de palabra, si tienen más o menos los mismos hábitos y el mismo grado de responsabilidad porque estando casados compartían la crianza, entonces la tenencia compartida es para ustedes.
  Pero no se la aconsejo si no saben entenderse, o si el cambio entre su estilo de vida y el de su ex es demasiado grande, porque los roces serán muchos. La tenencia compartida implica que los chicos se acuesten más o menos a la misma hora y que coman más o menos lo mismo en cualquiera de sus dos casas, la de papá o la de mamá, y que hagan las tareas de la escuela estén donde estén, y que los permisos y las prohibiciones sean establecidas de antemano por mamá y papá.
  Una de las ventajas para la mujer de la tenencia compartida es que le permitirá tener varios días completos para ella misma, y por lo tanto, no se sentirá tan agobiada por su rol de madre-padre full time. Porque convengamos en que saberse, y sentirse, sola para todo, agobia.
Si los chicos se van tres días completos con papá, por ejemplo, durante esos tres días mamá podrá visitar amigas, estudiar, ir al cine, leer o hacer lo que le de la gana y a la hora que prefiera, sin culpas y sin preocupaciones. Y papá podrá estar a tiempo completo con ellos, revisarles los cuadernos, verlos dormir, desayunar juntos.

Hay mujeres que, debido a su mala relación con su ex, no quieren ni oír hablar de la tenencia compartida. No hay manera de hacerles entender que en algunos casos es posible, aunque en su caso particular no se pueda aplicar. Para estas mujeres, los chicos deben vivir con la madre, y el padre sólo debe verlos los fines de semana.
Y hay otras que también rechazan terminantemente la idea de una tenencia compartida, pero no por causas lógicas sino sólo por egoísmo.
Leyó bien. Dije egoísmo. Estas mujeres todavía no han entendido que los hijos no son botín de guerra; sienten que han ganado una batalla porque un juez les dio la tenencia, y los usan para premiar o castigar a su ex. Se creen “dueñas” de sus hijos. Ejercen el poder de la maternidad de una manera negativa, y hasta enfermiza. Tal vez no lo hagan conscientemente, pero lo hacen, y el resultado es el mismo: no respetan al hijo como persona, como individuo.
Una sobredosis de Khalil Gibram no les vendría mal: “Tus hijos no son tus hijos, son los hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma. Vienen de ti, pero no te pertenecen...”
Cuando el amor por los hijos está por encima de todo, la tenencia compartida puede ser una excelente demostración de ese amor. Piénselo, y si le gusta la idea y cree que su ex y usted reúnen las condiciones, no dude en proponérselo.

TIPS
anti-culpas
para animarse a la tenencia compartida

* No va a ser menos madre, o mala madre, por dejar que sus hijos vivan dos o tres días con usted y dos o tres días con su papá.
* No es mejor madre la que más se sacrifica, sino la que educa a sus hijos para que sean independientes y autónomos.
* No es mejor madre la que pretende tener a los chicos todo el tiempo bajo el ala, sino la que se anima a enseñarles a volar.
* Las necesidades y derechos del hijo están primero que el resentimiento y el orgullo herido de sus padres.
* Lo mejor que les puede pasar a sus hijos es tener un papá que los quiera y que quiera estar con ellos. Si es su caso, haga todo lo que esté a su alcance para favorecer esa relación.
* El mejor arreglo sobre la tenencia de los hijos es el que logran los padres de común acuerdo. Siempre. Ningún juez conoce mejor que usted a sus hijos, y ningún juez debería decidir por usted lo que más les conviene.  






lunes, 16 de marzo de 2015

Cómo hablar con los hijos sobre la separación

(Fragmento de "Manual de instrucciones para recién separadas")

  Acá me pongo seria y se lo digo en verso, para que se le grabe mejor:
 
Cuando hables con tu hijo,
cuando debas decirle
que papá no está en casa
ni volverá mañana,
que no hable por tu boca
la mujer despechada,
la mujer resentida,
la mujer humillada.
Que no hable por tu boca
la hembra desamparada
que se ha quedado sola
con su cría indefensa.
Que hable la novia alegre
la novia enamorada,
la de las ilusiones,
la de las esperanzas...

              Para hablar con sus hijos piense, en primer lugar, que alguna vez amó a su ex.  Al padre de sus hijos.  Y a partir de ese amor, finado o no, hable con ellos, sin meterse en detalles "de pareja" que sus hijos no pueden comprender.

TIPS
piadosos
para preservar a sus hijos

* No les hable mal del padre, eso les duele, y no creo que quiera lastimarlos. No va a conseguir que dejen de quererlo a él para quererla más a usted. No es sano buscar eso.
* Hábleles dulcemente, trasmitiéndoles tranquilidad. Hágales comprender que todo el mundo se pelea: ellos se pelean con sus amiguitos, por ejemplo, cuando no se ponen de acuerdo.  Pero cuando una pareja no puede ponerse de acuerdo y no encuentra la forma de convivir en paz, a veces lo mejor es separarse, para no hacerse daño.
* Mastique toda su bronca y tráguesela, pero no se la pase a sus hijos. Y cuando ellos pregunten algo, piense antes de contestar: que su respuesta sea razonable y razonada, no fruto de sus sentimientos de impotencia y frustración. Se supone que usted quiere hijos sanos, no traumados adictos al siquiatra.
* Actúe y hable pensando en ellos, en como va a repercutir en su futuro todo lo que diga o haga. Usted es el adulto, la seguridad, el ejemplo; no se asuste y salga corriendo para cualquier lado.


Yo no digo que ande hecha unas pascuas todo el día, como diciendo "que feliz que estoy, acá no pasó nada". Claro que pasó, y mucho. Lo indicado sería que los chicos comprendan que separarse duele, que es una decisión que no se toma a la ligera porque involucra a toda la familia; no oculte su dolor, pero no saque a flote sus malos sentimientos, su ira, sus celos, su desengaño, ni empiece a tirar culpas ni a revolver el pasado cuando se toque el tema con sus hijos.


jueves, 2 de febrero de 2012

Facebook, ¿causa de divorcio?



Según esta nota aparecida en el diario Clarín (Buenos Aires, Argentina), "Las redes sociales se convirtieron en una causa de divorcio común en Estados Unidos. Un estudio hecho por La Academia Americana de Abogados Matrimoniales reveló que el 80% de las pruebas de infidelidad que se presentan, son muestras de la interacción de los acusados de infidelidad dentro de las redes sociales, y el Facebook, es la causa de 1 de cada 5 divorcios en ese país."
Es indudable que, como dice la nota, Facebook permite entablar fácilmente nuevas relaciones sentimentales o reencontrarse con ex parejas, y esto podría convertirse en motivo de muchas separaciones. Pero de ahí a echarle la culpa a las redes sociales...
Veamos. 
En primer lugar, quien elige con quién y cómo se relaciona es uno; Facebook no obliga a nadie a hacer algo que no quiera, ni a aceptar amigos que no le interesen. Que facilita encuentros sentimentales, sean estos transparentes o tramposos, es cierto; pero quien tiene la última palabra y decide hasta dónde llegar, es el propio usuario.
En segundo lugar, tendríamos que analizar por qué alguien prefiere pasarse horas en Facebook coqueteando con sus ex o con sus nuevas amistades en lugar de compartir ese tiempo con su pareja, la que tiene en casa. ¿Insatisfacción, inmadurez, incapacidad para comprometerse afectivamente, falta de comunicación, huir de la rutina, convivencia complicada...? Facebook no es el responsable de ninguno de estos motivos: sólo proporciona una vía de escape. 
En síntesis: no es Facebook, somos nosotros, los usuarios de Facebook, los que con nuestra conducta dentro de la red podemos llegar a molestar a nuestra pareja hasta el extremo de que quiera separarse. Así que ya saben: basta de andar echándole la culpa de nuestros divorcios a las redes sociales, al televisor, a la computadora, al fútbol, a la suegra, al trabajo, o cualquiera otra circunstancia que a nuestro entender hace que nuestra pareja se distancie de nosotros. Como dice el refrán: la culpa no es del chancho (Facebook, en este caso) sino de quien le da de comer: el usuario...



sábado, 21 de enero de 2012

La meditación, una herramienta útil para las R.S.

Frente a la sobrecarga emocional y el estrés que generan la separación o el divorcio, nada como la meditación y la respiración consciente para sentirnos mejor sin ningún esfuerzo... ¡y sin gastar un peso! 
Mucha gente asocia la meditación con los monjes budistas, o con hindúes esqueléticos que parecen flotar sentados sobre una alfombra, o con yoguis que se quedan horas cabeza abajo, pero lo cierto es que la meditación, en cualquiera de sus formas, se está volviendo cada vez más popular.
Y no es para menos. En primer lugar, porque meditar es algo que está al alcance de todos. Y en segundo lugar, porque sus beneficios son realmente espectaculares.
No hay una sola manera de meditar, es más, hay muchísimas. Se puede meditar en silencio o con música, al amanecer, antes de dormirse o al mediodía. Se puede meditar en el balcón o en el baño de la oficina, en una habitación herméticamente cerrada o a la orilla del mar, acostado sobre una esterilla o sentado en el inodoro. Se puede meditar mirando una vela o dejándose llevar por el humito caprichoso del sahumerio. Contando de cien a cero, hacia atrás, concentrándose en el tic-tac de un reloj o visualizando un paisaje. 
Todas las técnicas son efectivas, siempre y cuando se las practique a conciencia. Y se las convierta en un hábito.  
Si nunca has meditado, este puede ser un buen momento para empezar a hacerlo. Yo utilizo esta técnica, que es muy sencilla y que te puede servir para iniciarte:
Pide que no te molesten por un rato y siéntate en un lugar tranquilo con la espalda derecha, sin cruzar las manos ni los pies, las palmas apoyadas sobre los muslos. 
Respira profundo por la nariz tres o cuatro veces con los ojos abiertos. Luego cierra los ojos y sigue respirando con tranquilidad, lento y no demasiado profundo para no marearte. Inspira, espira, sintiendo como el pecho se expande para dejar entrar el aire, y luego se contrae para impulsarlo a salir. 
Concéntrate en tu respiración, y si te vienen otros pensamientos simplemente déjalos pasar y vuelve a concentrarte en tu respiración, en el aire que entra y sale de tus pulmones.
Tómate aunque sea cinco minutos; lo ideal sería que fueran diez, quince, o veinte. 
Cuando abras los ojos estarás más serena y relajada. Y si te acostumbras a hacerlo todos los días, pronto notarás que tu mente está más flexible, más clara, más positiva, más dispuesta a comprender y perdonar, y que los pensamientos negativos son cada vez menos frecuentes.  
Además de meditar, también puedes practicar la respiración consciente todas las veces que te haga falta. 
Unas cuantas respiraciones profundas te ayudarán a despabilarte, a controlar la ira o el miedo, a volver concentrarte en lo que estás haciendo, a ordenar tus ideas. 
La próxima vez que tengas que encontrarte con tu ex para tratar asuntos sobre los que no consiguen ponerse de acuerdo, camina hacia él respirando profundo y tratando de dejar tu mente en blanco. Lo mismo puedes hacer cuando vayas al juzgado, o a ver a tu abogado; te sentirás mucho más confiada, y con más deseos de dialogar que de discutir. 
Respira profundo cada vez que lo necesites... pero eso sí: ¡procura descansar de vez en cuando con algunas respiraciones superficiales, para no desmayarte por el exceso de oxígeno!  

miércoles, 11 de enero de 2012

Los divorcios y la crisis económica





Según esta nota aparecida en el Diario El Mundo (España) la crisis económica se está haciendo sentir hasta el punto en que muchas parejas deciden aplazar el divorcio porque no tienen medios para solventar los gastos que éste ocasiona: abogados, cuota alimentaria, etc. 
La cuestión es complicada, si tenemos en cuenta que una de las causas más habituales de discordia en la pareja es la falta de dinero. Cuando a fin de mes los números no cierran, es muy común que alguno de los dos le eche en cara al otro que no ha ganado lo suficiente o que ha gastado demasiado, o que se culpen mutuamente. Y si la situación se prolonga, hasta puede suceder que el conflicto termine minando la pareja y se produzca la separación.
Y digo separación, no divorcio, porque una cosa es separarse y otra muy distinta divorciarse, que es más caro y complicado: los abogados no trabajan gratis, y sin abogado, no hay divorcio posible.
Entonces, como suelen decir en el campo aquí, en Argentina, hay que "desensillar hasta que escampe". Bajarse del caballo y esperar que pase el aguacero. Postergar el divorcio hasta que pase la crisis.
Esa postergación obligatoria puede convertirse en una tortura, obligándolos a convivir con alguien a quien ya no quieren o no soportan. Sobre todo si no se busca, o se ofrece, la posibilidad de hacer una verdadera tregua, una tregua consciente, en la que ambos se comprometan a no molestarse mutuamente, a respetarse y a comportarse como personas civilizadas.
Pero en algunos casos, también puede ser una buena oportunidad para intentar salvar la pareja... y si esto sucede, el divorcio que no fue terminará quedando en el recuerdo, para formar parte algún día del anecdotario familiar: ¿Te acordás, vieja, cuando se nos ocurrió divorciarnos y no pudimos porque no teníamos un peso?

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lunes, 26 de diciembre de 2011

Los testículos de la discordia


Me quedo más tranquila: según este artículo la infidelidad es natural, no somos monógamos por naturaleza y hombres y mujeres por igual podemos sentirnos atraídos por alguien que no es nuestra pareja, y tirarnos una cana al aire. O tener un/a amante. Y todo eso está íntimamente relacionado, aunque no lo crean, con el tamaño de los testículos humanos. Si no me creen, lean la nota completa. tal como apareció publicada en La Vanguardia, de México.
Pero entonces, ¿por qué la idea de la fidelidad, o mejor dicho de la monogamia, que es algo cultural, se ha impuesto con tanta fuerza entre nosotros? ¿Por qué la infidelidad duele tanto? ¿Por qué seguimos soñando con el amor "para toda la vida"), ilusión que a estas alturas de la civilización sabemos que es insostenible?
Y sobre todo, ¿por qué las separaciones que se producen cuando alguno de los dos abandona al otro son tan problemáticas, tan agresivas? Si la infidelidad es natural, no debería asombrarnos que alguien nos sea infiel...
¿Será que nuestra mente consciente está actuando a contramano de nuestra naturaleza, y trata de imponer un modelo cultural, o social, que no tiene nada que ver con lo que nuestros cuerpos y nuestras hormonas quieren?
¿O será porque nos olvidamos de que tenemos una mente, y un espíritu, que deberían ser quienes de verdad llevaran las riendas de nuestras vidas?
Les dejo la inquietud.

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jueves, 22 de diciembre de 2011

La infidelidad como daño moral



Ayer leí una noticia que me llamó mucho la atención: un juzgado condenó a un hombre infiel a pagar $ 35.000 a su ex mujer por daño moral.
Más allá de la importancia de la suma, creo que lo trascendente de este fallo es que puede servir para hacerle tomar conciencia a los infieles de que hay cosas con las que no se juega.
Quienes hemos sufrido en carne propia la infidelidad de nuestra pareja sabemos cómo y cuánto duele, y cómo disminuye la autoestima. Y que además del daño afectivo la infidelidad produce también un daño moral... sobre todo si se entera todo el mundo, como suele ocurrir cuando el infiel tiene una conducta promiscua o despreocupada.
No es lo mismo limarse los cuernos a solas después de enterarnos de que nuestro hombre tuvo una aventura a 3000 kilómetros de distancia y en un lugar donde no lo conoce nadie, que tener que enfrentar a los amigos, familiares y compañeros de trabajo después de haber sido una la última en enterarse de que él está "de novio" hace más de un año con una compañera de oficina.
No es lo mismo sentir una pequeña prominencia en la frente luego de que él tuviera una escapadita discreta, un "toco y me voy", que enredarse en los árboles de la vereda por culpa de una cornamenta igualita a la de un ciervo embalsamado, fruto de la doble vida del infame.
No es lo mismo. El orgullo herido, la sensación de sentirse observada, compadecida o criticada son mucho más fuertes cuanto más estado público haya tomado la infidelidad. Y eso es lo que muchas veces los hombres no entienden: que si fueran lo bastante discretos como para que nadie se entere, no pasaría nada, porque ¡ojos que no ven, corazón que no siente!
Me parece auspicioso que se empiece a condenar a los infieles desfachatados, esos a los que parece no importarles nada el sufrimiento de su pareja. No se trata de prejuicios, ni de venganza, ni de nada parecido; la cuestión, a mi modo de ver, pasa por hacerle recordar a algunas personas el significado de la palabra RESPETO.
RESPETO por el otro y sus sentimientos.
RESPETO por el vínculo, por la palabra empeñada.
Y cuando hay hijos, RESPETO por una institución que merece todo nuestro cuidado y protección: la familia.
RESPETO, señores (y señoras) infieles. Simplemente, respeto.


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